jueves, 21 de abril de 2011
El comienzo...
17 de abril. 36 horas separan nuestra salida del hogar de la llegada al guesthouse elegido como hogar "postizo" en Siem Reap, Camboya... El hostal se llama Babel Guesthouse y está regentado por Davide, italiano que habla un perfecto español y que nos ha ayudado alguna que otra vez antes y después de llegar allí. La odisea hasta Siem Reap se divide en un vuelo Barcelona-Qatar de unas 6 horas, la transición n Qatar de menos de 2, el vuelo Qatar-Bangkok de otras 6 horitas, sky-train del aeropuerto al centro y del centro a la parada Mo Chit, donde se coge un bus, una moto-taxi o taxi (en nuestro caso, y después de sudar la gota gorda dando vueltas, el taxi)para ir a la estación del Norte Mo Chit, donde se coge el bus estatal hacia AranyaPrathet (otras 4 horas), allí coges un tuk-tuk que te deja justo en la frontera; no sin antes intentar colártela para que saques el visado en un chiringuito de unos amigos suyos, y donde sobrecargan el coste del mismo. Lo que tienes que hacer es negarte muy respetuosa y sonrientemente diciéndole que lo vas a sacar en la oficina dedicado a ello y que está más adelante. No es que allí no te estafen, vale? Porque el oficial allí te pide una "comisión", por llamarlo de alguna manera, pero tampoco es mucho y no te toman por tonto como los otros. Simplemente tragas y pagas si quieres entrar. Bueno, una vez tienes visado, pasas por la oficina donde rellenas un papel y te sellan la entrada. Lo que nos pasó a nosotros es que se nos acopló un tío que iba de simpático y que te iba ayudando un poco... Y ya piensas: "raro, este quiere algo...". Y sí. Lo primero es llevarte a las tiendas de sus colegas para que les compres lo que sea, después te meten en un bus que te lleva a otro sitio a coger otro bus que te lleve a Siem Reap. No sin antes comerte la cabeza para que compres moneda camboyana, diciéndote que si el cambio es bueno y tal y tal. Total, ni puto caso. Todo en la ciudad funciona en dólares americanos. Lo que sí que hicimos fue subirnos a su autobús (3 horas y pico), ya que los taxis que ellos nos ofrecías eran muy caros y tampoco estaba la cosa para pasarse de listo. Una vez en el bus, lo siguiente es parar a mitad de camino para "tomar algo". Que no hace ni falta ni nada, porque el camino no es tan largo. Pero como ellos se llevan comisiones de todos estos sitios pues mira... Después de más de media hora de parada reanudamos el camino y al rato llegamos a destino. Lo último consiste en intentar que te hospedes en un hostel de los suyos. Para ello te dicen que pararéis en su oficina. El bus paró en la puerta y Anna y yo nos hicimos los locos y nos fuimos. Allí se quedó el resto del bus... Nosotros cogimos un Tuk-tuk y nos fuimos para el hostal, claro está, destrozados de tan largo viaje. Davide nos estaba esperando, nos hicieron el check-in y nos fuimos a dar una duchita reparadora. Luego, como no, una cervecita y tertulia en la zona chill con Davide y Eric, un chico que también recién había llegado al hostel, de Roses y con unos cuantos días de viaje a sus espaldas. Después de un buen rato de charla y una tortilla de patatas (buenísima, por cierto) nos vimos vencidos y nos fuimos a dormir. El próximo día tocaban los templos... O no...
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Que bien empezar en el viaje con una tortillita de patatas y conociendo gente de tu pais.
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