Día 7 de mayo. Nos levantamos tarde y resacosos… Qué decir, la noche dio bastante de sí… jej.
Una vez despejados, recogimos las cosas y las metimos en las mochilas. Era nuestro último día allí y queríamos dejar abajo en recepción las cosas para que nos las vigilaran, ya que no era plan de cargar con todo durante todo el día. Así pues, nos fuimos ligeros a la calle. Nuestro primer paso era comer algo, así que fuimos a la estación de tren y nos sentamos en un local que ya conocíamos y que está muy bien.
Después de esto fuimos al metro y nos bajamos en el Lumphini Park, el más famoso de Bangkok. Anduvimos por allí un rato, nos tropezamos con un lagarto… Bueno, Anna casi lo pisa, pero dio un salto y casi se sube a un árbol… No sé que tipo de lagarto era, pero por este parque hay hasta dragones de komodo. Y bastante grandes. Creo que si ella hubiera visto uno de esos sale del parque por patas. Fijo.
Descansamos un poco en un banco a la sombra y decidimos salir y buscar el centro comercial MBK, muy famoso. Nos liamos un poco y nos paseamos delante de un montón de embajadas antes de ponernos por el buen camino. Recuerdo que el sol pegaba bastante fuerte, así que cuando no había sombra, sudábamos a chorro.
Llegamos a la zona del MBK, donde hay paradas de sky train y pasaba la vía por encima de nuestras cabezas. Aquello era un hormiguero, gente por todas partes, coches y atascos, puestos y más puestos…
Justo cuando estábamos al lado, vi que en la acera de enfrente estaba el Bangkok Art and Culture Centre, que había visto en un programa de televisión. Cuando fuimos a pasar de acera para visitarlo, vimos que en la puerta del MBK habían montado un escenario y había gente cantando, pero pensamos en verlo después.
Entramos y dimos una vuelta. Las últimas plantas estaban dedicadas a Graffitis, y muy buenos. Había otras cosas montadas, pero esto es lo que más nos llamó la atención.
Salimos y fuimos hacia el otro lado. Cruzamos por el paso elevado y nos dirigimos hacia el escenario. Entonces nos dimos cuenta que lo que habían montado era una especie de convención manga o animé, ya que había gente disfrazada de personajes de animación por todas partes. Gente con la vestimenta más variopinta, algunos con más acierto que otros, pero bastante trabajados en general. Lo del escenario debía ser un concurso de cantar canciones de los dibujos, supongo. Muy curioso todo, la verdad, pero entramos dentro del centro comercial.
Dentro hay tiendas por todas partes y de todas clases. Yo creía que por ser un sitio cerrado los precios serían más elevados y la ropa sería de verdad, no pirata. El caso es que no, allí todo va igual que en los mercadillos de la calle. Y no lo entiendo, porque se supone que el gobierno de Tailandia, mira mucho lo de la piratería… en teoría…
El caso es que compramos un par de cosillas que nos faltaban y al bajar nos paramos en la misma cadena japonesa del Tesco-Lotus de Suratthani a tomar un tentempié. Todavía nos quedaban unos cuantos platos por probar, y todavía nos quedarán para cuando volvamos a venir...
Después de esto, cogimos el metro y volvimos al hostel. Íbamos mal de tiempo y les fuimos a decir que si podíamos dejar la maleta un par de horas más. No hubo ningún problema, así que volvimos al metro y nos dirigimos a un mercado nocturno diferente: el Vespa Market.
Cuando llegamos lo estaban acabando de montar. Aquí hay ropa usada, trastos varios, comida, bebida,… y el doble de Jack Sparrow… Sí señor, idéntico, pero en thai. Y, o es un flipado, o algo hay; porque tenía un portátil abierto con fotos suyas caracterizado y en escenarios raros. Ya pondré una foto…
Nos fuimos de aquí y cogimos el metro. Habíamos quedado con nuestros amigos en Chinatown para dar una vuelta por los puestos y cenar algo, pero no les gustó mucho la idea de comer de los puestos callejeros y pillamos unos tuk-tuk para ir a Patpong. El otro mercado, con ropa falsa y con los pesados de los ping pong show, pero bastante mejor. Anna y yo íbamos con la hora pegada al culo. Dimos una vuelta con ellos por los puestos y cenamos en un KFC algo rápido. Después de esto nos despedimos deseándoles un buen resto de viaje (3 semanas casi… ainx) y nos fuimos a coger el metro para Chinatown de nuevo.
Una vez allí, fuimos al hostel y cogimos nuestras pertenencias. Pasamos por un 7-Eleven a comprar un par de cosillas y paramos un taxi.
Después de una carrera a lo loco, nos dejó en la terminal, le pagamos y nos quedamos allí parados, pensando en que sí, que había llegado el final…
Fuimos a facturar y de allí a la puerta de embarque. Nos gastamos nuestros últimos Baht en sendas cervezas, que nos sirvieron de despedida, y nos fuimos a esperar para entrar en el avión, en el cual comenzábamos un regreso a casa de casi 13 horas…