jueves, 28 de abril de 2011
de Excursión
25 de abril. Hoy tenemos la excursión de un día a Chiang Rai, White Temple, Triángulo de Oro, frontera con Myanmar y las mujeres jirafa. Nos esperan unos 540 kilómetros, según nuestro guía, Kun; un tipo bastante sencillo que nos sacaría de un apuro más adelante... La primera parada fue la del café. Fue en un sitio llamado Hot Springs, donde hay un chorro principal de agua caliente que sale del suelo y unos cuantos menores, donde cuecen huevos que luego venden a los turistas. Cuando volvemos a subir a la furgoneta nos dicen que lo próximo está a casi 2 horas, así que la gente se relaja y alguno hasta duerme. En mi caso adelanto faena con el blog... El White Temple sí que me sorprendió. Por fuera es blanco totalmente, unos cuantos edificios en línea, con un puente al principio, que continúa de una pasarela que atraviesa el infierno, que son un montón de manos saliendo del suelo. Se supone que si avanzas por el pasillo pasas el infierno y llegas al paraíso o algo así. Una vez dentro de la sala de oración ves lo más impactante. Aparte de ver el Buda de rigor, ves las pinturas de las paredes (aún por terminar los laterales) y ves que están pintados rollo cómic y manga, con Batman, Superman y hasta Doraemon por allí... Bueno, la verdad es que ya me había sorprendido al ver las esculturas que rodean los jardines y estanques y sobre todo, la de Predator saliendo del suelo... Muy original. Recomendable. Luego de otro rato de furgo llegamos al Triángulo de Oro; donde el río Mekong riega tres países: Myanmar, Laos y Tailandia. Y el nombre le viene porque en esta zona se plantaba y se comercializaba con el opio. Ahora se comercializa explotando el filón de tan negro pasado con los turistas... La verdad es que para nosotros, aparte de una curiosidad, tampoco nos impactó demasiado la visita. Durante la misma paseamos en barca por el río y vimos los hoteles-casino que hay en las orillas del río. Construidos por los chinos en suelo arrendado a Laos. En algo tienen que invertir toda la pasta que tienen... También entramos en una aldea de Laos sin necesidad de visado ni nada. Pagando 20 Baht por cabeza, todo arreglado. Donxao se llamaba la aldea, y no tenía mucho que ofrecer, aparte de un montón de tenderetes donde te venden de todo; hasta licores con bichos dentro. Mira, con esto sí que flipé, porque había con una serpiente, con un armadillo, lagartos,... Yo probé el que tenía escorpiones dentro. Era una basura... Deambulamos por el sitio aquel mientras niños descalzos nos pedían dinero, una de ellas llevando en brazos un crío de menos de un año. La necesidad que deben pasar estas familias para tener que poner a sus hijos a pedir de esta manera... Bueno, después del Triángulo nos fuimos a comer a un buffet y luego a la frontera con Myanmar. Al pueblo llamado Mae Sai. El resto de componentes del grupo sólo a hacer una foto en el punto más al norte de Tailandia; Anna y yo a sellar el pasaporte para alargar el visado unos días más, ya que con lo que nos pusieron al entrar por tierra desde Camboya (15 días) no nos llegaba para acabar el viaje. Si entras por aire el visado thai es de 30 días pero por tierra sólo son 15. Pues eso, nosotros nos fuimos con el guía a hacer los trámites. En la parte Thai ningún problema; sellamos la salida normalmente y fuimos a hacernos el visado en la oficina de Myanmar. Entonces fue donde la corrupción en estos países sale a relucir. El precio para el visado son $10 ó 500 Baht. Dado que con el cambio de moneda salen perdiendo si les pagas en dólares, al p. guardia ni pestañeo al decirme que el billete de $20 que le daba estaba marcado porque tenía una mancha de tinta en un lado y me lo devolvió... A cuadros te quedas... Ahí es donde entra nuestro guía, porque nosotros nos dejamos la mayoría de fondos en la habitación. Si no hubiera estado el no sé que hubiéramos hecho, pero menos mal que no lo tuvimos que averiguar... Nos dejó los 1000 Baht que nos hacían falta sin pensárselo. Un crack. Solventado el problema en inmigración volvimos a Tailandia y sellamos la entrada. El visado ahora nos expira el día después de volver a casa. La última parte del viaje era la visita a la aldea de las mujeres jirafa. Una especie de calle con una plazoleta al final donde exponen la mercancía que supuestamente fabrican allí junto a ellas mismas, ya que toda la gente va a hacerse la foto con ellas. Si compras o no ya es otra cosa. En nuestro caso hicimos las dos cosas. Y aquí concluyó la excursión, al menos las visitas, porque todavía nos quedaban por lo menos 4 horas de carretera. Y con la batería del iPod temblando... Una vez en el hotel y saldadas las cuentas con Kun, nos fuimos a rondar por las calles para buscar algún sitio para cenar y relajarnos después de un día tan largo...
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