viernes, 22 de abril de 2011
Tonle Sap
18 de abril. Un sueño reparador es lo que nos hacía falta. Tanto, tanto, que nos levantamos demasiado tarde para ir a ver Anghkor Wat y todos los demás templos... Nuestro primer pensamiento era coger una bici e ir a Anghkor, pero dado el día tan caluroso que se preveía, decidimos usar un tuk-tuk. Llamé al chico que nos llevó el día anterior al hostel, pero me decía una voz femenina al otro lado de la línea que no existía tal número. Luego descubrí que el fallo era de mi móvil, que no funcionaba en Camboya, no me preguntéis el porqué. Simplemente lo apagué. Por suerte dio la casualidad (o no) de que había un tuk-tuk driver en el bar del hostel, así que nos fuimos con él. Y puedo decir que fue una buena elección, era un tío muy majo. Lástima que ese mismo día le surgiera algún problema en casa y tuviera que irse y dejarnos a cargo de un amigo suyo, que finalmente fue quien nos acompañó el día siguiente de ruta por los templos. Así pues, después de comentarle a N-Jin (me invento la escritura) nuestros planes, nos dijo que mejor posponer Anghkor e ir a ver el lago, Tonle Sap, ese primer día. Nos subimos y cogimos la carretera. Entonces es cuando te das cuenta verdaderamente de la miseria que hay en este país. La mayoría, chabolas en las riveras del río o en los polvorientos arcenes de la carretera. La mayoría con puestos en la entrada para comerciar con lo que pueden. Algo que me llamó la atención fue que en muchos de estos puestos había expuestas botellas reutilizadas con un líquido amarillento, y que yo supuse que era algún tipo de licor casero o algo por el estilo. Pues no, luego descubrí que era gasolina, ya preparada en dosis de 1 litro, para las motos y tuk-tuks varios. Curioso, la verdad, ver una botella de Fanta de los años 80 reciclada de esta manera. Supongo que con la cantidad de transporte motorizado de 2 ruedas que abunda en este país, es algo bastante práctico. Después de tragar un poco de polvo y algún agujerito en la calzada que se le escapó a nuestro chófer, pasamos por un campo bastante grande dedicado a la plantación de flores de loto. Lo que yo no sabía era que, además de adornar los santuarios budistas, se utilizaba como alimento. En concreto las semillas, que están dentro de una especie de capullo, de donde se sacan y, posteriormente, se pelan para comer el interior. Una especie de pipas de girasol y que están bastante sabrosas. Puedo opinar al respecto porque nuestro guía nos acompañó en una visita a una caseta donde estaban desmontando estos capullos y nos invitó a probarlos, pagándolos él mismo de su bolsillo. Dimos un pequeño paseo por la plantación (lo que el sol nos permitió) y seguimos hacia el lago. En un momento llegamos al embarcadero desde donde salen los barcos que hacen las visitas guiadas. Allí había una grúa con bastantes zonas oxidadas medio metida en el agua desde donde niños desnudos (bastante habitual) se tiraban al agua y jugaban. Algo que le trajo recuerdos a N-Jin, que nos contó que él lo solía hacer desde un árbol... Que pocas preocupaciones de niño, verdad? Después de pagar $20 y quedar con el compi en la otra parte, empezamos la visita. Nos acompañó un chico, natural de la aldea flotante del lago, que hacía las veces de guía por una pequeña propina. Una de las cosas que nos explicó es que estábamos en el mes más caluroso (algo que ya nos dijo N-Jin antes) y que era la época seca, así que el río, como mucho, tiene 1 metro de profundidad, y que en la húmeda sube a entre 8 y 10 metros. Este hecho hace que haya 5 kilómetros del embarcadero al lago y que tengamos que ir basta te despacio. También está el peligro de varar, cosa que le había pasado a un barco de más calado que el nuestro un poco antes de llegar al lago. Nos habló también de la pobreza de la zona, que se dedica a la pesca, claro, y que por leyes del gobierno tienen un poco vetada la pesca. Además de la creciente venida de inmigrantes vietnamitas, cosa que, según me pareció, no le hacía mucha gracia. Supongo que por los problemas que ya tienen de por sí para subsistir. Las prohibiciones las solventan teniendo una granja de peces debajo de cada casa. Nos enseña también el sistema de anclaje de las casas. Unos troncos cruzados y clavados al fondo. Pasamos por delante de algunas de estas casas. Unas más grandes, otras con el espacio justo para dormir y tener un sitio donde calentar la comida. La verdad es que impacta ver las condiciones de vida que tienen estas personas... El chico nos explica que hay bastantes muertes en el lago. Lo que no llegué a entender es si por ahogamiento, aunque supongo que será la causa más posible. Nos comenta que nos va a llevar al colegio de la aldea flotante, donde hay muchos niños huérfanos, pero que antes hay que pasar por una tienda para comprarles comida o lápices o libretas... o lo que sea, para entregárselas al maestro y así poder estar un rato con ellos. ¿Qué decir? Que si pudieras te llevarías a un crío de estos a casa. Te pedían que los cogieras, se ponían a hacer poses, jugaban contigo... Hasta le dejé mi cámara a uno para probar a hacer fotos, y por la cara que ponía no creo que hubiese cogido muchas otras antes. En resumen, una muy buena experiencia. Tanto que nos tuvo que venir a buscar el guía... Por último nos llevó a una granja de peces, donde había un montón de peces gato en una piscina y unos cuantos cocodrilos en otro agujero. Subimos a la parte más alta e hicimos alguna foto panorámica, lo justo antes de empezar a achicharrarnos, ya que caía un solano impresionante. Dimos una vuelta por la tienda de souvenirs montada allí mismo y nos subimos en el barco de nuevo para volver a donde nos esperaba nuestro tuk-tuk driver... N-Jin nos preguntó que qué queríamos hacer entonces y le dijimos que nos llevara a comer a algún sitio de comida camboyana. Una vez en el sitio, una terraza medio tropical bastante guapa, le dijimos que si quería comer con nosotros, a lo que insistió en negarse. Al menos aceptó un refresco... Fue entonces cuando recibió una llamada y nos dijo que se tenía que ir por algún problema en casa y que vendría un amigo suyo a devolvernos al hotel. Se fue, comimos, y nos llevaron al hostel. Una vez allí, subimos, nos refrescamos un poco y nos fuimos a ver Siem Reap andando. Eran las 3 y pico y tengo que decir que se nos fue la olla... Aunque lo debimos sospechar cuando los lugareños, al ofrecernos tuk-tuks y negarnos, nos miraban con una cara bastante expresiva... Bueno, sobrevivimos... Sudamos lo nuestro, pero aquí estamos. En nuestro paseo al centro vimos un monasterio con la historia de buda pintada en las paredes del muro que lo rodeaba y un par de budas dentro, uno sentado y el otro tumbado. Continuamos y llegamos al centro: un montón de locales dedicados a uso y disfrute turístico. Al lado había un mercado local, con puestos también para turistas, pero donde un gran número de tiendas eran de alimentación y ropa para los locales. En definitiva, una experiencia para los sentidos, sobre todo el olfato... Después de mirar unos cuadros y decir que los compraríamos al día siguiente, fuimos a que yo probara una cosa: el Dr. Fish. O lo que es lo mismo, meter los pies en un acuario lleno de peces hambrientos de pieles muertas. Y sí, al principio impacta, y además hace unas cosquillas insoportables; tienes a un enjambre de pececillos comiendo de ti, es normal. Y lo que tengo que decir es que funciona. Además de relajarme, me dejaron unos pies como nunca antes. Lo repetiré. Además Anna también se lo pasó bien, no paraba de reírse de mis muecas y movimientos. Y no era para menos, tenía que concentrarme para no sacar los pies de golpe... Para acabar de relajarnos nos sentamos en una terraza para relajarnos con una cervecita y un daiquiri en la mano, que nos lo merecíamos. Y volvimos al hotel, nos encontramos con Eric y quedamos para cenar después. Nos contamos las aventuras del día y nos fuimos a dormir. Al día siguiente habíamos quedado a las 8:30 con el nuevo tuk-tuk...
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No se porque pero esta publicación me ha emocionado!!
ResponderEliminarPD: FELIZ DIA DE SANT JORDI!!! OS ENVIO UNA ROSA INMAGINARIA PARA QUE PODAIS CELEBRAR EL DIA COMO SI ESTUVIERAIS AQUI. Muacksss.