viernes, 20 de mayo de 2011
Day Trip and Snorkeling
30 de abril. El día de ayer contratamos la excursión de un día que nos llevaría de ruta por las dos islas Phi Phi y a Bamboo Island, otra islita que queda al norte de Koh Phi Phi Don. Vamos en un barco grande, por lo que después de pasarnos a buscar por el meeting point, hacemos ruta por diferentes oficinas de turismo recogiendo a más gente. Llegamos a la oficina principal, supongo, y nos sientan, nos dan las gafas y el tubo de snorkel y los pies de rana, elegimos la comida y nos llevan al muelle. Después de esperar otro poco nos llevan al barco y salimos. Vamos primero a Koh Phi Phi Leh. Pasamos delante de la Viking Cave, la cueva vikinga donde se recogen los nidos de vencejo, con los andamiajes que se usan para ello allí colocados. Pasamos por delante de otra playa y vamos directamente a ver Ao Maya, o Maya Bay, donde la peli. Nuestro barco es demasiado grande para entrar, así que no deja por la parte de atrás. Tenemos que saltar del barco y nadar hacia unas escaleras allí montadas y caminar un poco para llegar. Yo me tiro con las gafas y el tubo sólo para ver un poco el fondo. Todavía no controlaba muy bien el snorkel y preferí nadar directamente hacia las escaleras e ir a ver la playa. Anna tuvo la mala suerte de bajar del barco justo cuando otra chica lo hacía. La chica en cuestión debía tener fobia al agua o algo parecido, porque la llevaba Anna de un brazo mientras lloraba desconsolada... Una vez de regreso al barco debió darle vergüenza, porque ni siquiera la miraba. Esperé a Anna en las escaleras que hacían de apeadero marítimo y fuimos a ver la playa. Impresionante. Bueno, lo sería del todo si no fuera porque había más gente allí que en el desembarco de Normandía... Un montón de taxi boats y lanchas estropeaban la foto. La próxima vez contrato otra excursión en la que puedes acampar cerca de la playa. Dimos por terminada la visita a Maya Beach y nos fuimos sin despedirnos (espero que los centenares que había allí no se lo tomaran demasiado mal...) Así que después de golpearme la rodilla contra una roca, volver al barco y rodear la isla, nos dirigimos a puerto para ir a buscar la comida. Una vez los monitores la tuvieron en sus manos pusimos rumbo al este para rodear Koh Phi Phi Don siguiendo esa ruta y vimos la gran cantidad de resorts que hay por las diferentes playas paradisiacas. Entonces nos paramos cerca de una de ellas para hacer snorkel. Esta fue realmente mi primera vez haciendo snorkel propiamente dicho. Me tiré con la cámara enfundada herméticamente en una carcasa especial e intenté hacer fotos de los peces y del fondo marino mientras controlaba mi respiración y procuraba no tragar mucha agua. Cuando me cansé de arrastrar el lastre de la cámara volví al barco. Ya no pensaba tirarme pero me vi obligado por la curiosidad. Los monitores llamaban a los otros señalando una parte y tuve que ir a investigar... Lo que querían que viéramos eran pequeños peces payaso (Nemos) que estaban resguardados entre los corales y a los cuales podías acercarte cuanto quisieras sin espantarlos. Yo prácticamente los acaricié. Espectaculares los colores tan vivos que tienen... Después de la experiencia regresé definitivamente a cubierta. Lástima que no llevé la cámara conmigo para retratarlos. Que hi farem... Ah, creo que esta playa se llamaba Ao Lo Bakao. Volvemos a navegar y Ahora nos dirigimos a Bamboo Island (Koh Mai Pai en thai). La playa con la arena más blanca que he visto nunca. Me habría llevado un saco para casa... Entre la arena hay bastantes restos de corales y conchas, su materia prima. Allí tenemos una hora para nadar o tumbarnos a la bartola. Nosotros nos tiramos a la sombra, que se echa de menos, y mucho. El rato se nos pasa volando y ya nos están llamando con la sirena para que volvamos a bordo. Así pues, nos ponemos en remojo otra vez para ir nadando al barco. Yo pensaba que después de aquí ya volvíamos a Phi Phi, pero hicimos otra parada para hacer snorkel en otra isla del archipiélago, Koh Yung, también deshabitado. Me tiro al mar y a través de mis gafas veo el fondo marino. Aquí en particular impresiona un poco. Ves como poco después de la playa comienza un manto de corales, con sus numerosos erizos de mar y peces varios; y de golpe esto se acaba y hay una especie de abismo y el fondo está mucho más abajo. Miraré a ver si tengo alguna foto. De lo que tampoco tengo fotos aquí es de los peces payaso... Otra vez salí, dejé la cámara y volví a entrar al agua, y entonces me enseñaron más Nemos. Igual de poco temerosos de los humanos. Y nos fuimos de allí y todavía nos quedaba una parada, la Monkey Beach, donde suele haber monos; de ahí su nombre. Suele, porque nosotros no tuvimos tanta suerte... La playa estaba desierta. Nos sentamos un rato en la arena y volvimos nadando al barco una vez nos llamaron. Esta vez sí que fuimos directos al puerto. En definitiva, una buena excursión donde ves unos paisajes espectaculares y además nadas entre pececillos curiosos. Antes de ir al hotel pasamos por el sitio donde cenamos el día anterior a hacer lo propio. Que las pechugas de pollo estaban tremendas! Subimos a ducharnos y cambiarnos, pero la dejé a ella y subí al mirador a hacer alguna foto del atardecer. Eso sí, me quedé en el primero, que estaba un poco hecho polvo... Después de untarnos de after sun bajamos a las calles a ver lo que nos ofrecían. Resultó ser bien poca cosa, aparte de un puñado de ingleses repartiendo flyers fotocopiados y una cerveza... Decidimos volver a la habitación y descansar. El día siguiente nos íbamos a Koh Phangan...
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