martes, 17 de mayo de 2011
Phuket
28 de abril. El día se explica rápido. Al menos las 3 cuartas partes del día. Nos levantamos, desayunamos, nos llevan al aeropuerto, esperamos el avión, lo cogemos, despegamos, volamos, aterrizamos, nos viene a recoger una furgoneta y nos lleva al hotel. En este punto son casi las 5PM y el día casi está listo.
Para el hotel sólo tengo una pega. Bueno, dos. La primera es que al subir vemos que la habitación tiene una ventana. Si hubiera dicho aquello de "tengo una noticia buena y otra mala", esta sería la buena, y la mala sería que la ventana daba a un agujero donde dan las máquinas del aire acondicionado. Sería como un patio de luces pero sin luces y con bastante poco de patio.
La otra pega es un par de roedores bastante grandes (ratas como gatos) que correteaban por los alrededores de la piscina. Que la verdad es que tenían más miedo ellos que otra cosa, pero desluce bastante el lugar...
Dejando esto de lado, dejamos las cosas y nos fuimos a la playa, que quedaba cerca. Patong Beach en sí es una playa muy guapa. Arenas blancas, aguas azules... La pega son los montones de gente que te ofrecen jetsky o lo del paracaídas, cada cuatro pasos. Y luego en la parte del paseo, los taxis, los masajes y los sastres (a estos especialmente les tengo mucha manía) que no dejan de atosigar.
Nosotros íbamos a nuestro rollo. Nos compramos algo de comer primero, luego una cervecita y nos fuimos a ver la puesta de sol a la arena. Después nos fuimos a andar por las tiendas, esquivando a los pesados y fuimos al hotel a bañarnos en la piscina y quitarnos la calor de encima. En ese momento fue cuando vimos a la fauna autóctona merodear por allí.
Phuket sólo nos sirvió de puente entre Chiang Mai y Phi Phi. No queríamos pasar más de lo necesario allí. Y la próxima vez si puedo no malgastaré ni una noche. Está pensada para explotar a los turistas. Creo que deben vender paquetes vacacionales bastante baratos, porque el nivel de la gente que había allí tampoco era para tirar cohetes. Pero bueno, para gustos los colores. Habrá gente a la que aquello les parecerá el paraíso. Ojo, que la playa es guapísima, eh, pero el ambiente no es para mi...
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